En nuestra empresa Tictech Consulting nos dedicamos a proveer de soluciones TIC a los problemas de gestión de las empresas, generalmente basadas en plataformas Opensource. Una de las aplicicaciones principales que utilizamos es Openbravo un ERP Opensource que para alguien que esté minimamente introducido en este sector no necesita presentación.
Toda esta introducción es para explicar los últimos casos con los que nos hemos encontrado, en que los clientes realmente lo que no quieren hacer es cambiar; a pesar de los pesares, la resistencia al cambio de los humanos diría que va más allá de los consciente para anidar en el subconsciente.
Evidentemente muchos pensareis que si algo va bien, para que cambiarlo; pero el caso es que cuando no es así, ya sea en la funcionalidad necesaria de forma inmediata o a medio plazo, es cuando comienza el dificil proceso de autoconvencernos de que hay que cambiar, o tal vez de buscar razones para no hacerlo.
El implantar un ERP no es un proceso indoloro sin embargo, el proceso de elección hay que plantearselo de forma objetiva dejando (o intentando) a un lado nuestro sesgo para quedarnos con pro y contras objetivos. En ese punto empiezan a visitarle los consultores (nosotros) que de forma más o menos hábil tenemos que interpretar su negocio en 2 tardes (como aquel en economía). El caso es que el cliente en este punto pide y pide cosas que en la mayoría de ocasiones no hace su aplicación. Pero claro, después llega el momento de la verdad, el presupuesto (o propuesta como nos gusta llamarle a nosotros).
A partir de ese momento la funcionalidad básica que su sistema no hacía pierde importancia y le relevan dos argumentos que no sabía cual poner por delante del otro: el miedo el cambio y el factor económico a corto plazo.
Cuantificar el coste de ser cliente cautivo o la flexibilidad de aplicaciones opensource en adaptarse a las necesidades de los clientes según su ritmo y criterio parece no ser tan importante como se juzga desde fuera o al menos no para todos los clientes.
Curiosamente el dicho más vale malo conocido que bueno por conocer cobra mucho sentido, al menos más de lo que inicialmente nosotros le habíamos dado ;-)
Toda esta introducción es para explicar los últimos casos con los que nos hemos encontrado, en que los clientes realmente lo que no quieren hacer es cambiar; a pesar de los pesares, la resistencia al cambio de los humanos diría que va más allá de los consciente para anidar en el subconsciente.
Evidentemente muchos pensareis que si algo va bien, para que cambiarlo; pero el caso es que cuando no es así, ya sea en la funcionalidad necesaria de forma inmediata o a medio plazo, es cuando comienza el dificil proceso de autoconvencernos de que hay que cambiar, o tal vez de buscar razones para no hacerlo.
El implantar un ERP no es un proceso indoloro sin embargo, el proceso de elección hay que plantearselo de forma objetiva dejando (o intentando) a un lado nuestro sesgo para quedarnos con pro y contras objetivos. En ese punto empiezan a visitarle los consultores (nosotros) que de forma más o menos hábil tenemos que interpretar su negocio en 2 tardes (como aquel en economía). El caso es que el cliente en este punto pide y pide cosas que en la mayoría de ocasiones no hace su aplicación. Pero claro, después llega el momento de la verdad, el presupuesto (o propuesta como nos gusta llamarle a nosotros).
A partir de ese momento la funcionalidad básica que su sistema no hacía pierde importancia y le relevan dos argumentos que no sabía cual poner por delante del otro: el miedo el cambio y el factor económico a corto plazo.
Cuantificar el coste de ser cliente cautivo o la flexibilidad de aplicaciones opensource en adaptarse a las necesidades de los clientes según su ritmo y criterio parece no ser tan importante como se juzga desde fuera o al menos no para todos los clientes.
Curiosamente el dicho más vale malo conocido que bueno por conocer cobra mucho sentido, al menos más de lo que inicialmente nosotros le habíamos dado ;-)