Emprender un negocio es una aventura muy dura, y cuyo éxito depende de muchas variables, normalmente te preparas con la idea de que el enemigo está fuera, en muchas ocasiones gastas más energía luchando con los de dentro, ¿pero no eran amigos?...
En los últimos meses podría aplicarlo a algunos compañeros, clientes-amigos, socios en proyectos en colaboración...(a Dios gracias no todos, pero sí casi a la vez)
Cuando allá por el 2004 (ya hace 5 años!!) cursé un ExMBA en el IE una de las cosas que se comentaban en diversas asignaturas relacionadas con RRHH era que el mayor problema que tenían las organizaciones eran las relaciones personales. Yo no me lo terminaba de creer, al menos al principio del MBA, pero después empecé a reflexionar sobre lo que estaba viviendo en aquel momento en mi empresa de entonces Telefonica (una suerte de mobing) y empecé a creermelo.
Después de aquello pensaba que eso pasaba en las grandes multinacionales, pero en la pequeña empresa y con un socio-director cercano (sobretodo si era yo) eso no podía pasar.
¡Qué equivocado estaba!
Cuando me aventure en el proceloso mundo empresarial con dos proyectos diferentes, uno relacionado con mi sector (del otro mejor ni hablo...) me dí cuenta de lo equivocado que estaba.
Las relaciones interpersonales son muy complicadas, y la mayoría de las veces las cosas no son como parecen. Las motivaciones, objetivos y expectativas pueden ser muy diferentes entre los mismos socios que se han jurado amor enterno y no digamos entre organizaciones diferentes o entre empleado-empleador, por muy buen rollo que se quiera crear. La dificultad de comunicación es algo con lo que el empresario debe luchar, primero por seleccionar aquellos componentes del equipo con los que se pueda generar equipo y después poniendo todas las herramientas al alcance del mismo para fomentar ese preciado tesoro.
Cosas que pueden parecer evidentes a un empresario, puede que no lo sean tanto para otra persona con una visión eminentemente técnica del mundo y a veces un poco cuadriculada, o con un compañero de viaje más preocupado en salvar el culo que en el éxito de un proyecto y en ocasiones con tanta perspectiva como un topo en una madriguera.
Para la falta de comunicación entre socios creo que no hay solución, yo lo he intentado todo pero al final o estás o no estás, quiero decir que ser socio de una empresa que empieza no admite medias tintas; o empujas al principio creyendo en el proyecto o más vale que seas honesto y lo dejes; o consensuas una estrategia para la empresa y ayudas a ponerla en práctica o si no estás de acuerdo dejalo y que siga el resto.
Lo malo de todo esto es que mientras uno está apagando los fuegos internos, el mercado no para quieto y así no hay forma de ponerle el collar al perro.
¡Cuidaos del fuego amigo!
En los últimos meses podría aplicarlo a algunos compañeros, clientes-amigos, socios en proyectos en colaboración...(a Dios gracias no todos, pero sí casi a la vez)
Cuando allá por el 2004 (ya hace 5 años!!) cursé un ExMBA en el IE una de las cosas que se comentaban en diversas asignaturas relacionadas con RRHH era que el mayor problema que tenían las organizaciones eran las relaciones personales. Yo no me lo terminaba de creer, al menos al principio del MBA, pero después empecé a reflexionar sobre lo que estaba viviendo en aquel momento en mi empresa de entonces Telefonica (una suerte de mobing) y empecé a creermelo.
Después de aquello pensaba que eso pasaba en las grandes multinacionales, pero en la pequeña empresa y con un socio-director cercano (sobretodo si era yo) eso no podía pasar.
¡Qué equivocado estaba!
Cuando me aventure en el proceloso mundo empresarial con dos proyectos diferentes, uno relacionado con mi sector (del otro mejor ni hablo...) me dí cuenta de lo equivocado que estaba.
Las relaciones interpersonales son muy complicadas, y la mayoría de las veces las cosas no son como parecen. Las motivaciones, objetivos y expectativas pueden ser muy diferentes entre los mismos socios que se han jurado amor enterno y no digamos entre organizaciones diferentes o entre empleado-empleador, por muy buen rollo que se quiera crear. La dificultad de comunicación es algo con lo que el empresario debe luchar, primero por seleccionar aquellos componentes del equipo con los que se pueda generar equipo y después poniendo todas las herramientas al alcance del mismo para fomentar ese preciado tesoro.
Cosas que pueden parecer evidentes a un empresario, puede que no lo sean tanto para otra persona con una visión eminentemente técnica del mundo y a veces un poco cuadriculada, o con un compañero de viaje más preocupado en salvar el culo que en el éxito de un proyecto y en ocasiones con tanta perspectiva como un topo en una madriguera.
Para la falta de comunicación entre socios creo que no hay solución, yo lo he intentado todo pero al final o estás o no estás, quiero decir que ser socio de una empresa que empieza no admite medias tintas; o empujas al principio creyendo en el proyecto o más vale que seas honesto y lo dejes; o consensuas una estrategia para la empresa y ayudas a ponerla en práctica o si no estás de acuerdo dejalo y que siga el resto.
Lo malo de todo esto es que mientras uno está apagando los fuegos internos, el mercado no para quieto y así no hay forma de ponerle el collar al perro.
¡Cuidaos del fuego amigo!